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Blog sobre violencia sexual abierto a colaboraciones de todo tipo: artículos de opinión, datos y estadísticas, activismo, noticias… Si tú o alguien que conoces ha sido víctima de una agresión sexual, te recomendamos que visites www.mehanviolado.com

Sobre Stoya, James Deen y cómo responder a una acusación de violación en tu comunidad.

Traducimos esta entrada de Something Sexual

La tarde del sábado (28/11) Stoya, actriz porno y escritora de literatura erótica valorada y respetada, tuiteó algo horrible.
Es muy importante que nosotros como comunidad reconozcamos sus palabras y las consideremos ciertas en nuestros corazones y cabezas [trigger warning/contenido sobre abuso sexual].

“Ese momento en el que entras en internet y ves a gente idolatrando como feminista al tío que te violó. Ese momento apesta.”

 

“James Deen me sujetó y me folló mientras le decía ‘no’, ‘para’ o usaba mi palabra segura. Ya no puedo asentir y sonreír cuando la gente le menciona.”

Sólo hay una respuesta aceptable al tuit de Stoya y esa respuesta es simpatía, empatía y solidaridad. Ahora, no me malinterpretéis: ha habido mogollón de esas respuestas de colegas de actuaciones y otros en la esfera de la sexualidad.

 

“Gracias por tu fuerza y por contar la verdad. Espero que nuestra industria te muestre el apoyo y la compasión que mereces.”

“Gracias por contarlo públicamente. La gente debería saber estas cosas. Siento que te ocurriera”.

 

“Acabo de conectarme y estoy alucinada por las noticias. Por supuesto, Matt y yo apoyamos al 100% a Stoya y estamos evaluando nuestra futura relación con James Deen”.

“JD abusó de una amiga mía. Gracias por contarlo. Eres una mujer valiente e increíble. Te mando amor”.

Pero del mismo modo que hubo contestaciones sentidas, hubo otras que hicieron que mi estómago se revolviera, respuestas que son crueles y demasiado familiares aún.
Piden pruebas, dicen que su objetivo es difamar y, cómo no, que lo está haciendo para llamar la atención.

 

“@stoya Así que ummm… Vas a presentar cargos o es sólo humillación pública en Twitter?”

“Lo siento pero mientras no haya pruebas de que James Deen realmente violó a Stoya, todo el mundo está simplemente difamando”

“Mi apoyo va para JamesDeen en todas estas acusaciones. Creo que Stoya está sólo llamando la atención. ¡Es basura!”

 

 

 

Pero esperad, que hay más: como Stoya es una estrella porno, hay un elemento extra en esta respuesta: la espeluznante y deshumanizadora idea de que una trabajadora del sexo no puede ser violada.

 

“Las putas no pueden ser violadas. @Stoya quería que pasara”.

 

Debería ser algo obvio, pero por si acaso: por supuesto, el tipo de trabajo de una mujer no tiene nada que ver con su capacidad para consentir y su derecho a no sufrir abuso.

La revelación de Stoya acerca de James Deen es una tormenta perfecta para negar la violación: una acusadora que es estrella del porno, un acusado que es una figura pública apreciada y una acción legal que (hasta ahora) no se ha presentado. En realidad, nada de esto influye o permite predecir la veracidad de la declaración de la violación; de hecho, las denuncias falsas no son tan frecuentes como se cree. Pero nada de esto importa frente a tal confluencia de factores.

Así que, ¿qué podemos hacer para enfrentarnos a esta situación? Podemos ser 100% claros: la creemos. Podemos inequívocamente retirar el apoyo a su violador, sin importar lo popular que sea. Podemos dejar de estar sorprendidos, por lo “guay” y “feminista” que algunos colegas creían que era. Podemos expresar solidaridad y dejarlo ahí. Y con este tipo de apoyo, quizás nuestra comunidad tenga una oportunidad de tratar con justicia y compasión a alguien que necesita nuestro apoyo.

11 soluciones al problema de la violación mejores que una laca de uñas (vol. II)

Hoy os traemos la segunda parte de  11 Ways to Solve Rape Better than Nail Polish publicado en mic.com y continuamos con el un vistazo a distintas maneras de actuar que sabemos que realmente pueden evitar las violaciones.

 

 

  • Alentar a los medios de comunicación para que participen en conversaciones críticas sobre productos “antiviolación”

Jennifer L. Pozner, fundadora y directora ejecutiva de Mujeres en medios de comunicación y Noticias, explica que la cantidad desproporcionada de tiempo de emisión concedida a productos de prevención de la violación es problemática porque refuerza el mensaje de que es tema de las mujeres prevenir las violaciones.

“El apasionante halago que están haciendo los medios de comunicación a las manicuras detectoras es un dos por uno: las tiendas consiguen un bombo publicitario para un accesorio ‘girl power’ mientras sitúan la obligación de prevenir las violaciones directamente sobre los hombros (o uñas) de las víctimas, antes que en los autores de la violencia contra las mujeres”, dijo a Mic.

Pozner además explicó que “los medios de comunicación siempre prefieren dejar en manos de las mujeres descubrir cómo evitar agresiones sexuales, antes que educar a los chicos sobre salud, consentimiento entusiasta frente a agresiones sexuales, y a los hombres la necesidad de tomar la responsabilidad de no cometer abusos sexuales.”

Aunque deberíamos tener conversaciones sobre estos productos, a menudo parece unilateral y perpetúa mitos sobre quién tiene responsabilidad para prevenir las violaciones.

  • Dejar de hacer a las mujeres responsables del comportamiento de los hombres

Animar a las mujeres a modificar su comportamiento para parar la violación no hace nada para que los potenciales violadores no elijan otro objetivo. Animar a las mujeres a comprar productos para sentirse más seguras es, por tanto, poco más que un parche.

La violación es potencialmente el único crimen en el que la víctima es demasiado a menudo tachada de responsable. Las víctimas ya son acosadas con preguntas después del abuso, desde “¿Cómo ibas vestida?” hasta “¿Estuviste bebiendo?”. ¿Realmente queremos añadir “¿Por qué no te estabas protegiendo con esta laca de uñas?” a la lista? ¿Y qué pasa si esa laca de uñas no funciona correctamente? ¿De quién será la culpa entonces?

Como Pozner señaló: “Si una manicura puede decirme si mi bebida está intoxicada, genial, envíame un barril color púrpura. Pero esto es tratar el síntoma no la enfermedad, porque seguirá existiendo un chico que eche mierda a los vasos de las mujeres que no tengan ningún tipo de pintauñas. Para que cualquier programa contra la prevención funcione, debemos cambiar el objetivo al chico que contamina los vasos de las mujeres.”

  • Dejar de perpetuar el mito de que la mayor parte de las violaciones las cometen desconocidos

El énfasis que ponen los medios de comunicación en productos de prevención de la violación como la ropa interior o esta laca de uñas también ayuda a perpetuar el mito de que la mayor parte de las violaciones las cometen desconocidos en un pub. De hecho, cerca del 75% de las víctimas de violación son agredidas por un conocido. Como se informó en Al Jazeera America, ese número varía entre 80 y 90% cuando se habla de agresiones en universidades. Esto significa que la laca de uñas no será útil en la mayor parte de los casos a menos que nosotros honestamente creamos que las mujeres deban comprobar cada bebida que consumen.

Aunque parezca que productos como la laca de uñas pueden dar a las mujeres y chicas un poder adicional para controlar lo que pasa en sus cuerpos, es una ilusión de control.

  • Hacer más estrictas las leyes.

Aunque hacer más estrictas las leyes no es suficiente, hay evidencia de que podrían ayudar con la denuncia y la condena. Michigan, por ejemplo, fue capaz de incrementar las condenas y arrestos de manera efectiva con reformas legales.

Sin embargo, muchos investigadores creen que estas reformas no son suficiente, y sólo producirán resultados emparejadas con esfuerzos adicionales y complementarios  que animen a las mujeres a denunciar cuando son agredidas.

  • Empujar a los medios a que dejen de mostrar a los violadores como víctimas

Cuando hacen un reportaje sobre agresión sexual, los medios de comunicación principales aún lo llevan mal. Recientemente hemos visto a la CCN hacer énfasis en que los violadores de Steubenville tenían “futuros prometedores como estrellas de fútbol” y que sus “vidas se derrumbaron” o a un invitado de Fox News haciendo énfasis en la responsabilidad de la superviviente de la violación de Maryville porque… “¿qué esperaba a la una de la mañana?”. No faltan ejemplos de los medios promoviendo, involuntariamente o no, la culpabilización de la víctima en las ondas.

Desafortunadamente, hasta que los medios pillen la idea de que las mujeres nunca tienen la culpa de su propia violación, será muy difícil que los hombres dejen de pensar que tienen licencia para poder seguir haciéndolo.

  • Evitar que los políticos digan cosas absurdas y ofensivas acerca de las violaciones

Cuando aparecen los tíos viejos blancos y las citas ignorantes sobre violación es francamente duro saber por dónde empezar.

Siempre está el clásico ejemplo, proporcionado por el ginecólogo amateur e igualmente candidato al Congreso amateur, Todd Akin, que de manera infame declaró que durante una “violación real”, el cuerpo tiene “mecanismos para cerrarse del todo” y así prevenir el embarazo. Después está el candidato al senado de Indiana, Richard Mourdock, quien explicó que la violación es algo que “Dios quiere que suceda”. Y no nos olvidemos de congresista de Wisconsin Paul Ryan, quien usó sus poderes legislativos para redefinir violación y quien cree que la agresión sexual es sólo otra forma de “concepción”.

Esto es sólo un pequeño ejemplo. Esperemos más de nuestros líderes políticos usando las urnas para mostrar que este tipo de visión del mundo desfasada e  ignorante no tiene cabida en nuestro Gobierno.

 

11 soluciones al problema de la violación mejores que una laca de uñas (vol. I)

Traducimos el artículo 11 Ways to Solve Rape Better than Nail Polish publicado en mic.com. Lo hemos dividido en dos entradas ya que el texto es bastante largo.

 

¿Puede el pintauñas ayudar a acabar con las violaciones? Sí, ésta es una conversación que se pudo tener hace aproximadamente un año gracias a cuatro (para ser sinceros, bastante brillantes) universitarios de la Universidad de Carolina del Norte interesados en prevenir las agresiones sexuales en el campus.

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Fuente: https://twitter.com/UndercoverColor/status/488809456755818498

Crearon un producto nuevo diseñado para permitir a las mujeres detectar drogas en sus bebidas sólo con mojar rápidamente un dedo en la copa. Si se hunde el dedo en una bebida intoxicada con GHB, la forma más común de la droga de la violación en citas (date rape), la laca de uñas debería cambiar de color.

Es importante matizar aquí lo que creo que es un paso muy positivo: este producto fue creado por cuatro hombres. La última vez que las noticias hablaron de estudiantes universitarios, estaban justificando que las mujeres fueran violadas cuando están borrachas con una metáfora horripilante: comparándolo con robar una bici si la dejan sin candado.

Así que felicidades, caballeros. Los hombres deberían estar interesados en prevenir la violación y deberían ser aconsejados en este tema. Pero aunque nos anima ver a hombres pensando en este tipo de cosas, este producto puede que no sea del todo la mejor estrategia.

Parece que hay un enorme montón de (bienintencionados) recursos, tiempo y energía dedicados a decirles a las mujeres cómo no ser violadas. Se dedican comparativamente pocos a evitar que los hombres violen.

 

Además, cuanto más dependamos de las mujeres para prevenir las violaciones, más fácil será culparlas cuando les ocurran. Así que echemos un vistazo a distintas maneras de actuar que sabemos que realmente pueden evitar las violaciones.. Quizás es hora de invertir un poco más de tiempo y recursos en implementarlas antes de enviar barriles de laca de uñas a las universidades del país.

  • Enseñar a los hombres a no violar

Sólo hay una manera simple para asegurar que una mujer no sea violada, y es enseñando a los hombres a no hacerlo. Animar a las mujeres a comprar productos para que se sientan más seguras es como cortar la mala hierba por el tallo y no por la raíz: puede que consigas algo, pero no vas a erradicar las malas hierbas de tu jardín. Para prevenir las violaciones, tenemos que enseñar a los hombres a no violar, no enseñar a las mujeres que es su responsabilidad evitarlas.

Hablamos a menudo acerca de agresiones sexuales con nuestras hijas, pero no hacemos lo mismo con los hijos. Diversos líderes políticos, el más reciente en India, han reconocido este problema sistemático:

Indian prime minister delivers statement about men’s responsibility when it comes to rape: http://t.co/qi0yQsfRMIpic.twitter.com/J54XWi9q7T https://twitter.com/feministabulous/statuses/501124957137809408

Incluso aquí, en USA, Obama ha establecido una fuerza especial para abordar las agresiones sexuales en los campus, con una alta prioridad en llegar a los estudiantes de género masculino. “Quiero que todo joven en América sienta una fuerte presión en términos de cómo se supone que tienen que comportarse y tratar a una mujer”, dijo en enero. El vicepresidente Joe Biden, defensor de los supervivientes de agresiones sexuales desde hace tiempo, tiene preocupaciones similares acerca de cómo los hombres tratan a las mujeres: “Los hombres debemos tener más responsabilidades; tenemos que intervenir. El cometido de masculinidad es la disposición de hablar alto y claro, y empezar a cambiar la cultura”, dijo en un discurso en 2013.

Because if you talk to your daughter about safety, you should talk to your son about consent. #YesAllWomen https://twitter.com/phoenixarnhorn/status/470960343397986304

  • Garantizar que nuestro sistema legal no culpe a las mujeres de las violaciones

¿Recordáis cuando un juzgado de USA condenó a un violador a 45 días en prisión porque su víctima era “promiscua”? ¿O aquella vez que un profesor había violado a su estudiante fue encarcelado 30 días porque su víctima “parecía tener más edad que realmente tenía”? Y porque la cultura de la violación es, tristemente, un problema global: no olvidemos al jurado australiano que dejó a un violador libre porque su víctima llevaba vaqueros ajustados. Sólo porque los sistemas legales tienen leyes diseñadas para condenar a los violadores no significa que siempre se haga justicia. De hecho, hay estudios que sugieren que la mayoría de los violadores nunca pisan la cárcel.

Esto hace burla de un sistema de Justicia que se supone que tiene que llevar a los violadores ante la Ley. Si los jueces, jurados y abogados no lo hacen, ¿quién lo hará?

  • Kits de pruebas para violaciones que descansan en estanterías

Ya es suficientemente malo que una mujer tenga que pasar por el procedimiento invasivo de un kit de pruebas después de una violación, pero lo que es mucho, mucho peor es que ese proceso entero y humillante se hace a menudo en vano. Un horripilante número de esos kits en este país están aún en el almacén cerrados bajo llave en algún lugar esperando a ser testeados. De acuerdo con el Departamento de Justicia, 400 mil kits están en las estanterías inútiles.

Y, dado que muchos violadores son reincidentes, dejar esos kits sin utilizar permite a violadores de todo el país pasear libres y cometer nuevas violaciones. Gracias en parte a los esfuerzos de los defensores como la actriz Mariska Hargitay, el Gobierno está al tanto de este problema público de salud. Los líderes del Congreso trabajaron duro el pasado Acto SAFER (Sexual Assault Forensic Evidence Reporting) de 2013, diseñado para resolver los atrasos en los kits de pruebas. Sin embargo, las reformas se han implementado completamente.

Una cosa está clara: Las pruebas de violaciones ponen a los violadores entre rejas. Después de que Detroit procesara todo su trabajo pendiente, se detectó a 100 violadores en serie y se completaron 14 acusaciones. Uno de esos criminales, de cuya víctima se había archivado un kit de pruebas hace más de 10 años, violó a tres mujeres más.

  • Mejorar el tratamiento de las agresiones en los campus

Aunque las violaciones son estadísticamente comunes en campus, la responsabilidad es aún demasiado escasa. La Oficina de Estadística Judicial ha descubierto que el 75% de las mujeres que denuncian una violación está por debajo de 25 años y que 1 de cada 5 mujeres universitarias será víctima de violación, pero apenas se informará de un 12%.

Además de esta clara necesidad de un sistema de denuncia fuerte en los campus, un reciente estudio muestra que dos de cada cinco universidades no investigaron una sola denuncia de violación.

La escritora feminista y activista Wagatwe Wanjuki experimentó en su universidad la cultura de impunidad hacia los violadores después de haber sido violada en su época de estudiante. Cree que podemos erradicar la violación de los campus endureciendo la respuesta de la Administración a incidentes de violaciones en la universidad.

“Necesitamos tener universidades comprometidas para castigar adecuadamente a los agresores. Si copiar en  un examen es una vulneración del código de conducta de la Universidad, ¿por qué no lo son las violaciones? Las universidades necesitan suscribir un compromiso público para controlar a los agresores imponiendo sanciones adecuadas” Wanjuki dijo a Mic.

Wanjuki también insistió en la importancia de refutar estereotipos acerca del “típico” violador de facultad. “Definitivamente creo que la vacilación de creer que líder del Consejo de Estudiantes, el estudiante de mejores notas, el deportista estrella pudieran cometer tal acto violento sirve como barrera para que los supervivientes encuentren justicia.”, dijo a Mic. “Necesitamos dejar claro que la historia de ser amable, inteligente, agradable, etc no elimina la posibilidad de que un estudiante asaltara a otro.

  • Enseñar a los hombres qué es el consentimiento

Los datos muestran que muchos hombres confesarán el acto de la violación si no les llamas “violadores”. De hecho, si empiezas a preguntar a universitarios acerca de sus comportamientos con cuestiones como “¿Alguna vez has practicado sexo con alguien que no quería porque estaba muy intoxicado como para resistirse?” descubrirás que muchos de ellos responden que sí, sin darse cuenta de que eso cuenta como violación.

 

No sorprende que los universitarios estén tan confundidos acerca del consentimiento considerando incluso que el abogado en Steubenville de un violador argumentó que como una chica adolescente intoxicada semi inconsciente no utilizó la palabra “no”, significaba que había consentido.

This is quite possibly the most terrifying thing I’ve ever read #YesAllWomen pic.twitter.com/kSD70RxSyL

https://twitter.com/DieWithUrPawsUp/status/471049357153021952

Los defensores ahora se dan cuenta de que los programas de educación sexual deberían enfatizar en la presencia del “sí”, en lugar de la ausencia del “no”. Hay que enseñar en las escuelas el consentimiento entusiasta, en otras palabras, “el acuerdo físico, verbal y emocional mutuo que ocurre sin manipulación, engaños o juegos mentales, para que hombres y mujeres entiendan que no hay líneas borrosas cuando alguien comete una agresión sexual.

6 Qué es consentimiento7 no implica

¿A quién vas a ayudar?

Tú puedes actuar contra la violencia sexual. Si eres testigo de un acto de acoso o de violencia sexual, siempre puedes hacer algo para ayudar.

Poniendo atención en las actitudes y comportamientos tóxicos, basados en la desigualdad de género y el machismo, podemos hacer de nuestro entorno un lugar seguro, respondiendo con contundencia contra el acoso sexual.

Cómo intervenir para ayudar:

(Si no te resulta cómodo intervenir directamente, contacta con las autoridades para que os ayuden)

  • Ofreciendo tu ayuda a la víctima
  • Llamando a la policía si presencias una agresión sexual
  • Avisando a la policía si ves a alguien añadir a escondidas alguna sustancia en la bebida de otra persona
  • Diciendo “no” cuando alguien quiera compartir contigo fotos o vídeos privados de una tercera persona
  • Negándote a participar en conversaciones degradantes que fomenten el sexismo y la violencia sexual

Cómo ser un aliado:

Hay muchas maneras de ayudar. Conviértete en un aliado para la causa:

Cuando no haces nada, estás ayudando al agresor. Pero cuando actúas, ayudas a la víctima. ¿A quién vas a ayudar?

 

 

Fuente y campaña original:

http://www.ontario.ca/home-and-community/we-can-all-help-stop-sexual-violence

Consentimiento: de verdad, no es tan complicado

Traducimos hoy el artículo Consent: not actually that complicatedpublicado en el blog Rockstar Dinosaur Pirate Princess. Hemos eliminado el tercer párrafo del post original porque se refiere a un caso mediático en el Reino Unido (el del futbolista galés Ched Evans, condenado por violación, actualmente en libertad condicional) que creemos de interés limitado en España.

El de hoy es corto, ya que mi vida ya es bastante complicada (y conspira lo suficiente contra mis deseos) como para pasar aún más tiempo pensando en qué escribo para el blog. Pero ¿sabéis qué no es complicado?

El consentimiento.

[…]

Parece como si cada artículo que se escribe sobre consentimiento y cada política que se impulsa para que quien inicia la relación sexual se responsabilice de asegurarse de que la otra persona quería, ya sabéis, follar de verdad con él, generara una ola de comentarios y críticas.

Parece que un montón de gente realmente no sabe lo que significa la palabra “consentimiento”. Desde el famoso “no hay que preguntarle a todo el mundo antes de cada inserción” hasta el estudiante que (dijo que) pensaba sorprender a su pareja con un poquito de BDSM no consensuado, pasando por esa maldita canción y terminando en cada jodido comentario en un artículo que sugiere que sólo “sí” significa “sí”, parece que a la gente de verdad le resulta un problema entender que antes de tener relaciones sexuales con alguien (y esto quiere decir cada vez que las tienes) tienes que asegurarte de que esa persona quiere tenerlas contigo. Esto va para hombres, para mujeres y para todo el mundo. Sea quien sea la persona hacia quien estés iniciando el acercamiento, asegúrate de que de verdad quiere. Sólo es eso. No es difícil. De verdad.

 

Incluso los comentarios que ha recibido esta tira ilustran la incapacidad para entender el consentimiento.

 

Y si aún te cuesta, imagínate que en vez de iniciar un contacto sexual le estás haciendo una taza de té.

Dices “eh, ¿te apetece una taza de té?” y la otra persona te responde “joder, sí, me encantaría una taza de té. ¡Gracias!”, y entonces tú sabes que quiere una taza de té. Pero si la respuesta es “um” y “aah” y “no me convence la idea…” entonces puedes hacer el té o no hacerlo, pero siempre teniendo en cuenta que esa persona podría no quererlo, y que en ese caso (y esto es importante) no le vas a obligar a bebérselo. No puedes echarle la culpa de que te hayas tomado el esfuerzo de hacer el té para el caso improbable de que le apeteciera. Te toca aguantarte: que tú lo hayas hecho no quiere decir que tenga el deber de tomárselo.

Y si te dice “no, gracias”, entonces no haces té. En ningún caso. No le haces té, no le obligas a beber té, no te enfadas porque no quiera té. Te limitas a no hacer té, ¿vale?

Podría decirte “sí, por favor, muy amable por tu parte”, y que cuando el té llegue ya no le apetezca en absoluto. Entiendo que es irritante haber hecho el esfuerzo, pero esa persona sigue sin tener la obligación de tomárselo. Antes quería té, ahora no. A veces la gente cambia de idea en el tiempo que tardas en hervir el agua, echar el té y añadir la leche. Y está bien que eso pase, y sigue sin darte derecho a ver cómo se lo bebe incluso aunque te hayas tomado el trabajo de prepararlo.

Si está inconsciente no le hagas té. La gente inconsciente no quiere té y no puede responder a la pregunta “¿quieres una taza de té?” porque están inconscientes.

O quizá estaba consciente y te dijo que sí cuando le preguntaste si quería té, pero se ha desmayado en el rato que tardaste en hervir el agua, echar el té y añadir la leche. Entonces deberías dejar el té, asegurarte de que la persona inconsciente está bien y (esto también es importante) no hacer que se lo beba. Dijo que sí hace un rato, pero la gente inconsciente no quiere té.

Si te dijo que sí al té, empezó a bebérselo y perdió el conocimiento antes de terminarlo, no le abras la boca y se lo viertas por la garganta. Llévatelo y asegúrate de que la persona está bien. Porque, de nuevo, la gente inconsciente no quiere té. De verdad, confía en mí en este tema.

Si te dijo que sí al té en tu casa el pasado sábado, eso no significa que quiera que le prepares té todo el rato. No quiere que vayas por su zona inesperadamente y le hagas té y le obligues a bebérselo mientras gritas “¡pero la semana pasada quisiste té!”, ni despertarse para encontrarte echándoselo por la garganta.

¿Crees que esta analogía es absurda? Sí, todo esto ya lo sabéis. Por supuesto que no vais a alimentar a alguien por la fuerza porque dijo que sí a tomar una taza de té la semana pasada. Claro que nunca echaríais té por la garganta de una persona inconsciente porque cinco minutos antes dijera que quería una taza. Pero entonces, si podéis entender lo ridículo que es forzar a la gente a que tome té cuando no quiere, y sois capaces de discernir cuándo una persona no lo desea, entonces, ¿por qué os cuesta tanto pillarlo cuando hablamos de sexo?

Se trate de sexo o de té, el consentimiento lo es todo.

Y ahora, si me disculpáis, me voy a hacer una taza de té.

 

 

Conceptos básicos sobre consentimiento

La cultura de la violación es la normalización de la violencia sexual en diversos grados. Ejemplos de esta cultura son la creencia de que las mujeres estamos sexualmente disponibles para quien pelee por nosotras, que somos un objeto que hay que conseguir y que los hombres no pueden resistirse ante ciertas actitudes y señales que lanzamos.

Se espera que los chicos quieran sexo todo el tiempo y esto conduce a la sensación de que ellos no pueden resistirse. En esta cultura, las mujeres tienen que asumir que pueden ser agredidas o sometidas a abusos aunque no lo deseen, porque “es lo normal”, hasta el punto de que muchas víctimas de agresiones dudan de si han sido agredidas o no, puesto que esos comportamientos son los habituales.

1 Cultura violación

El mito de la línea borrosa

En esta cultura de la violación cobra mucha importancia el mito de la línea borrosa, la línea difusa del consentimiento: la creencia de que cuando las mujeres dicen no, en realidad dicen “inténtalo más fuerte”.

3 Blurred lines
A nadie le gusta ser considerado un violador y lo más cómodo es culpar a las mujeres, haciendo creer que no sabemos explicarnos, quejándose de que parece que hay que presentarnos un contrato oficial para saber si queremos sexo, haciendo ver que el consentimiento es algo incómodo y que le resta magia a la relación. Esto no es así: el consentimiento es divertido porque participan todas las partes implicadas en una relación.

2 Línea borrosa
Educar en el consentimiento

Cuando la sexualidad de las mujeres se controla, se juzga y se degrada, se promueve la cultura de la violación y se perpetúa la constante inseguridad en la que vivimos las mujeres. Aceptar la violencia sexual como algo normal, la naturalización de esta violencia, hace pensar que siempre ha sucedido y siempre sucederá, y por lo tanto, no merece la pena rebelarse contra ella o quejarse, pues ya deberíamos estar acostumbradas.

El primer paso para acabar con la cultura de la violación es educar en el consentimiento, porque la cultura de la violación elimina la capacidad de consentimiento.

La violencia sexual no busca la satisfacción sexual; la violencia sexual consiste en una persona afirmando el poder y el control sobre otra. Consiste en no tener el consentimiento, o el acuerdo, de la otra persona, lo que acaba convirtiéndola en víctima de un delito contra la libertad sexual.

6 Qué es consentimiento
Sin embargo, la definición de consentimiento puede ser difícil:

  • El consentimiento es un acuerdo activo para participar en un determinado acto o estar expuesto a una situación determinada.
  • Las diferencias de edad, raza, popularidad, experiencia sexual, género, riqueza, la educación y sexualidad pueden afectar a la dinámica de la relación y algunas personas utilizan para su ventaja estas diferencias de poder. Cuando la gente se estanca en guiones o en roles de género, esto puede contribuir a los desequilibrios de poder.
  • Si una persona tiene menos poder en la relación, puede tener más dificultades para decir lo que quiere. Puede sentirse insegura y temer que la relación se rompa si no cede ante sus deseos y la persona con más poder puede sentirse con derecho a tomar todas las decisiones.

7 no implica

  • El consentimiento de una actividad como besar o tocar, no implica el consentimiento de una actividad diferente, como la penetración, por ejemplo.

10 sí es consentimiento

  • Tenemos que preguntar, escuchar y hablar con claridad, nunca dar las cosas por sentado.

8 preguntar no es

  • “No” es una respuesta completa. Si alguien te dice no, no tiene que darte más explicaciones. Insistir buscando una justificación a la negativa no es un derecho y confirma que no estás escuchando a la otra persona. Esto no es un examen ni un debate, tenemos que estar preparados para el rechazo.
  • A veces no es fácil decir que no, o decirle a alguien que no te gusta, así que no siempre obtendremos un “no” rotundo. Hay otras respuestas que también significan “no”.

11 también significa no

 

No es consentimiento

No entender lo que no es consentimiento puede derivar en conductas de agresión:

9 consentimiento no es

  • No es insistir hasta que te digan que sí, por muy asertivamente y majo que seas, por muchas buenas palabras que emplees.
  • No es argumentar para convencer a la otra parte, no es un negociación ni un debate.
  • No es vestirse o maquillarse de manera que los demás puedan ver como provocativa o seductora.
  • No es pedir que te acompañen a casa.
  • No es ceder por miedo.
  • No es ceder por sentimiento de culpa.
  • No está basado en la manipulación, el engaño o la mentira.
  • No es posible cuando una persona ejerce poder sobre la otra.
  • No es posible si una persona está bajo los efectos del alcohol o las drogas.
  • No es risa nerviosa o cambiar de tema para no responder.
  • No es silencio.
  • No es estar dormida.
  • No es estar casada, comprometida o saliendo con la otra persona.

Puede ser difícil hablar sobre consentimiento, sacar el tema se puede hacer raro si no tienes costumbre. Pero puedes buscar alguna forma divertida de hacerlo, con la que poco a poco irás adquiriendo más seguridad y confianza. Además te permite descubrir nuevas oportunidades, placeres y autoconocimiento.

Por último, recuerda: la superviviente nunca tiene la culpa, incluso si el agresor era un conocido, novio, amigo o cónyuge, e incluso si la superviviente…

  • Ha tenido relaciones sexuales con esa persona u otras personas antes.
  • Estaba bebiendo o tomando drogas.
  • Se quedó callada o no pudo decir “no”, o era incapaz de defenderse físicamente.
  • Vestía ropa que otros pueden ver como seductora.

 

Fuentes:

http://cmhc.utexas.edu/vav_consent.html

http://www.webcomicsnation.com/maisha/sextalk/series.php?view=single&ID=175622

http://we-are-star-stuff.tumblr.com/post/80306332871/neuromorphogenesis-protecting-yourself-from

http://www.scarleteen.com/article/abuse_assault/drivers_ed_for_the_sexual_superhighway_navigating_consent

http://www.yesmeansyes.com/

http://xiscthulhu.tumblr.com/post/76866949369/iwritescenesnotarmsraces-edonaghey-there-is

http://guerrillafeminism.tumblr.com/post/84016426611/catharsisproductions-rhrealitycheck

http://www.golfxsconprincipios.com/lamoscacojonera/que-te-digan-si-el-video-sobre-el-consentimiento-y-otras-cosas-que-todo-el-mundo-deberiamos-recordar/

La violación no es un cumplido

Traducción de un texto de Melissa McEwan publicado en Shakesville.com

Hace poco nuestro nuevo generador de insultos favorito, Richard, dejó un comentario con la intención de ponerme en mi lugar: «Nadie quiere violarte, Shakes. Siento tener que decírtelo».
Aquello era una novedad para mí.

Además, me hizo acordarme de una actitud muy irritante hacia las violaciones con la que me he encontrado repetidas veces: la de que la violación es un cumplido.

En su último comentario, Richard (al que también le gusta decirme cuan fea, gorda y grotesca soy) afirma que «nadie quiere violarme» porque la violación es algo que solo les ocurre a las mujeres atractivas. Esta es una opinión que he visto en otras ocasiones: hombres que hacen saber a las mujeres que no son lo bastante atractivas dando a entender que no son «violables». Por desgracia, he visto a hombres que no escatiman esfuerzos para intimidar físicamente a una mujer en el metro (o en el bus, o en un aparcamiento…) solo para burlarse diciendo «No te hagas ilusiones» si ella reacciona con el miedo que él desea provocar. Richard está fingiendo que la causa de las violaciones es la atracción sexual, pero sabe que en realidad su atractivo reside en el control y la humillación. Y él acaba de satisfacer sus ansias de control y humillación aterrorizando e insultando a una mujer a la que no conoce.

Convertir la violación en un fetiche, viéndola como un fenómeno relacionado principalmente con la atracción sexual, otorga a los violadores el papel de hombres sexualmente frustrados, obsesionados con el sexo o simplemente incapaces de controlarse cuando ven a una mujer atractiva. Pero los violadores no son solamente hombres con la libido alta: son hombres que buscan poseer y controlar a otras personas, y el sexo es el arma que eligen para ello. El sexo no es el fin, sino el medio. Pensar que todos los violadores violan por la misma razón universal es como pensar que todos los asesinos asesinan por un mismo motivo, y pensar que todos los violadores violan porque se sienten sexualmente atraídos es como pensar que los asesinos que usan pistolas matan porque les gusta el olor a pólvora. La gente a la que le gusta el olor a pólvora va a campos de tiro; los asesinos a los que les gusta el olor a pólvora matan con pistolas en lugar de con cuchillos. Lo importante no es el arma: lo importante es que alguien está siendo asesinado. Nadie se molesta en señalar el «cumplido» que Pepe el Asesino ha hecho a su víctima al matarla usando su arma favorita.

El fetiche de la violación se empaqueta y se vende a mujeres y hombres en forma de una corriente continua de imágenes que desdibujan las líneas divisorias entre la violación y el sexo apasionado que se supone que todos deseamos. Las películas nos muestran a un hombre y a una mujer que están peleándose y, de repente, se ponen a follar. Dos cuerpos que chocan contra una pared, o una verja de hierro forjado, o el capó de un coche, moviéndose en la línea entre sexo y violencia. La mano de él le tira del pelo y le echa la cabeza hacia atrás. Ella intenta huir, pero él tira de ella hasta que choca con él, sollozando pero, por supuesto, ardiente de deseo. La más reciente de estas escenas que recuerdo es en la película Una historia de violencia , donde la esposa (María Bello) trata de huir escaleras arriba para alejarse de su marido (Viggo Mortensen). Él le agarra y tira de ella hacia las escaleras en una escena de sexo-lucha que me recuerda a tantas otras que vinieron antes.

Estas escenas tienen un tono definitivamente diferente a las que solo buscan representar el deseo y el ansia desesperados de un polvo salvaje, ya que el sexo-lucha está impregnado de fuerza y rendición y sugiere que ambas son componentes necesarios para que el sexo sea «de verdad». Y es en estas escenas, donde una mujer atractiva es dominada, ya sea físicamente o a través de la fuerza de las feromonas (o ambos), por un hombre poderoso, donde empezamos a entender la perturbadora asociación entre belleza y violación.

De la misma manera, hay mujeres que tienen «fantasías de violación», un concepto realmente estúpido: si quieres que pase, en realidad no es violación. Desear que alguien te fuerce en contra de tu voluntad es un contrasentido, y resulta ridículo empeñarse en reimaginar la violación como «sexo duro con un desconocido atractivo con el que casualmente querrías follar si te dieran la oportunidad de consentir». Y, sin embargo, ser dominada, agarrada por los hombros, sacudida y arrojada en el estilo romántico de los encuentros sexuales de las películas (y de los culebrones y las novelas rosas, donde es más frecuente que los personajes femeninos se casen con sus violadores que que les denuncien) sigue siendo considerado como el premio más codiciado que un hombre puede otorgar a una mujer, la expresión más pura de su deseo incontenible y una afirmación irrefutable sobre su belleza irresistible. La única prueba definitiva de tu atractivo como mujer es conseguir que un hombre esté a punto de violarte. O eso es lo que nos dicen.

Y así es como hay hombres que creen que la agresión sexual es siempre un halago, lo que da origen en muchos de ellos a una extraña dicotomía de ideas coexistentes: creen que la violación es inmoral, pero la sexualidad agresiva es un halago, así que entonces la violación debe de serlo también. Y el resultado son hombres que no violan, pero que creen que los que sí lo hacen son poco más que donjuanes demasiado agresivos. (El sexo como fin y no como medio). Y así la violación se convierte en algo que solo le ocurre a las «tías buenas», que deberían encontrar consuelo al saber que el crimen cometido contra ellas era en realidad un cumplido.

Si estás dispuesto a pasar un rato en algunos de los rincones más oscuros del ciberespacio (no te lo recomiendo), encontrarás foros donde los hombres opinan sobre la culpabilidad de acusados de violación en función del atractivo de las acusadoras. «Ni de coña», dicen, tras ver fotografías de los dos implicados. «Él podría conseguir a alguien mejor». Y así deciden que tal chica es una mentirosa porque es demasiado fea como para que alguien la viole «a no ser que le ponga una bolsa en la cabeza», mientras que esta otra está diciendo la verdad porque «parece fuera de sus posibilidades». Y claro, él le ha prestado el cumplido definitivo al violarla.

(Una advertencia necesaria: la chica tiene que ser guapa, pero con un estilo fresco e inocente. Si es sexy, es obvio que «se lo estaba buscando»).

Otro de los resultados de esta manera de pensar es el de clasificar a los violadores. El violador «normal» (a cuyo crimen es más probable que se le quite importancia con alguna disculpa jocosa del tipo «los hombres son como son»), es el hombre que fuerza a una mujer atractiva, de su edad, saludable y en buena forma. Para sus defensores masculinos, su crimen es perturbadoramente comprensible. Los «verdaderos enfermos» son los que van a por niños, señoras mayores, retrasados mentales , discapacitados físicos, víctimas de accidentes que languidecen en coma; el tipo de gente que no puede defenderse, cuya violación es difícil imaginar excitante. No como la violación de las «tías buenas», a la que es fácil encasillar en una fantasía de sexo-lucha en la que ellas chillan y se retuercen y finalmente ceden ante el cumplido. Aquí no ha pasado nada y hay orgasmos para todos. Imaginarse la violación de una abuelita no es divertido y no tenemos a mano ningún mecanismo de la cultura pop con el que reformularla.

En la cultura pop, y en las muchísimas mentes configuradas por ella, no existe la víctima de violación con un físico del montón, quilos de más, pelo y ropa desaliñados y una personalidad apocada. Pero en realidad una chica así tiene la misma probabilidad de ser violada por un desconocido o por una cita que cualquier otra mujer. Si le falta confianza en sí misma, puede que incluso sea más probable. Y, en contra de lo que se suele asumir, no hay una diferencia entre el hombre que viola a una chica poco atractiva, el hombre que viola a una mujer impresionante y el hombre que viola a una abuelita. Porque la causa principal de la violación no es la atracción sexual, y la parte de la violación que sí está relacionada con la atracción no reconoce necesariamente los cánones de belleza que la mayoría tenemos en mente. Cuando tus objetivos son la posesión y el dominio, «estar buena» según la definición convencional puede tener significativamente menos importancia que simplemente «estar ahí».

Soy una mujer que no es buena recibiendo cumplidos, aunque los necesito tanto como el resto del mundo. Pero estaré bastante satisfecha de librarme del «cumplido» de la violación durante el resto de mis días. Porque la violación no es un cumplido. Punto. Nunca. Jamás. No es un halago, y no es sexy. Es una de las peores cosas que puedes imaginarte. Eso es todo.

Alcohol y consentimiento

Traducimos la entrada ‘Alcohol and Consent’, publicada en Everyday Feminism por Laci Green. Se trata de hecho de la transcripción de un videoblog.

¡Hey, hola! ¿Sabías que el alcohol es el afrodisíaco utilizado más comúnmente en el planeta?

Esta poción mágica trabaja en tu cerebro para minimizar tus inhibiciones.

Pero el alcohol no es un afrodisíaco que pone cachonda a la gente, sino que le hace sentirse más cómoda con respecto al sexo.

 ¿Cuál es la relación entre alcohol y sexo? Depende de cuánto hayas bebido:

Nivel 1 – Con el puntillo

Cuando estás con el puntillo te sientes más relajada, más segura de ti misma, es más fácil tratar con la gente, lo que significa que igual encuentras más fácil hablar de sexo o iniciarlo. Tendrás menos coordinación y quizás notes  que eres un poquito más flexible de lo normal en cuanto a tu toma de decisiones, pero tu instinto todavía sigue ahí.

Nivel 2 – Pedo.

Cuando estás pedo, tus inhibiciones están incluso más minimizadas que antes, tu coordinación es aún peor.

El sexo se convierte en algo más difícil y escuchas una vocecita en tu cabeza diciendo “mala idea, mala idea, idiota”, pero ya no eres capaz de tomar decisiones de una manera adecuada. También estás menos atenta a cómo te expones a ti misma y desaparece el filtro que hay entre tu cabeza y tu boca. Y tu comportamiento está sobreactuado.

Nivel 3 – Muy pedo.

Voy a ser franca aquí: ¿sexo y borrachera? Ehhhhh, no son los mejores amigos. Te sientes muy adormecida, completamente descoordinada, no eres capaz de tener un orgasmo, él puede que tenga problemas para tener una erección, eres incoherente, eres incapaz de hablar con claridad. No te importarán las malas decisiones que hagas en ese momento. Y es un poco soso, porque tu cuerpo apenas siente algo y no puedes apreciar toda la pasión tan intensamente. También podrías desmayarte. ¡Yuuujuuuu!

Ten en cuenta que la relación entre alcohol y sexo cambia cuanto más bebes. Si bebes de manera responsable, un poquito de alcohol y sexo no será el fin del mundo.

Todo está bien excepto por un complicado factor: EL CONSENTIMIENTO.

Muchos de nosotros hemos crecido con una cultura donde sexo, alcohol, fiesta se mezclan. ¿Y cuál es el resultado? Un montón de violaciones. Esto es problemático, obviamente. Así que hablemos sobre la capacidad de consentimiento durante las fases del alcohol.

Si estás con el puntillo:  pregunta, como deberías hacer siempre, a tu compañera si quiere mantener relaciones contigo. Si lo haces de manera juguetona  habrás salido beneficiado de ser honesto haciendo que tu pareja (sexual) se sienta más cómoda. Aquí hay varias maneras de pedir consentimiento si alguien está un poquito “alegre”:

“¿Está bien que te toque así?” “¿Estás disfrutando esto tanto como yo?” “¿Está bien si te quito los pantalones?” “¿Está bien si continúo?” Busca el entusiasmo. ¿Su lenguaje corporal encaja  con sus señales? Preguntando creas un ambiente cómodo y sano. Y eso… es jodidamente sexy.

Si en algún momento te sientes incómoda, rara, si no quieres continuar, si te sientes violenta, NUNCA es demasiado tarde para cambiar tu opinión. Y cuando lo hagas, díselo a tu compañero: “No quiero hacer esto”, “No estoy cómoda”, “PARA”; aléjate de esa situación.

Si estás pedo o muy pedo: el consentimiento no puede darse. A no ser que expresamente hablaseis de ello antes de beber, alguien que ha estado bebiendo tanto esa noche no puede dar consentimiento. Cuando alguien está siendo incoherente y desmayándose, no importa lo que lleve puesto o si os habéis besado antes: el hecho es que si alguien está pedo o muy pedo, no puede tomar decisiones adecuadamente.

 Así que ¿cómo podemos poner un fin a las violaciones en fiestas?

Cuando te encuentres en esta situación, aléjate.

Con ese nivel de borrachera ya no es consentimiento, es abuso sexual.

Hablemos acerca de consejos de “prevención del desastre”, así podrás pasar un buen rato:

Siempre que sea posible, habla con tu pareja acerca de tener relaciones antes de beber. Lleva condones e insiste siempre en el sexo seguro. Otro consejo es no beber demasiado en una primera cita con alguien nuevo. No acoses a otros ni presiones para que tengan sexo contigo. Usar alcohol como una manera de “conseguir a alguien” es un poco bastante siniestro y no es un buen comportamiento. Si necesitas alcohol para sentirte cómodo con las relaciones sexuales, pregúntate si estás preparado para ellas. Como regla de oro: no deberías necesitar alcohol para intimar con alguien.

¿Cuándo te debe sexo una mujer?

Traducción de ‘When Does a Woman Owe You Sex? Check This Cart’ de Elizabeth Planck.

 

Microsoft Excel tuvo una oportunidad para lo explícito esta semana, en la que Internet ha aprendido que la anteriormente inocua herramienta de oficina se está usando en una nueva y desalentadora moda de machotes: registrar el número de veces que sus compañeras se niegan a tener relaciones sexuales. Sí, las #sexspreadsheets (#HojasDeCálculoSexuales) existen, probablemente porque algunos hombres todavía creen que tener un pene te da derecho a todo el sexo que quieras.

Lo siento, chavales: el mundo no funciona así.

Cuando la primera “hoja de cálculo sexual” se hizo viral en Reddit, inmediatamente le siguió una segunda, igualmente inmadura, que podría ser o no una parodia de la primera.

Por desgracia, no hemos pillado el chiste.

El escritor del post original apuntó varias “excusas” que su compañera había usado durante las semanas anteriores. Aparentemente a veces estaba “cansada”, se sentía “enferma” y ocasionalmente incluso tenía la ridícula idea de que podría querer ir al gimnasio. ¿Quién se cree esa tía que es? ¿Un miembro de la sociedad con iguales derechos y la misma capacidad de planear su vida que un varón?

 

Fecha

¿Sexo?

Excusa

03/06/2014

No

“Estoy viendo la tele” (una reposición de Friends)

04/06/2014

No

“Estoy sudada y doy asco, necesito ducharme” (no lo hizo hasta la mañana siguiente)

06/06/2014

No

(no verbal)

09/06/2014

No

“Estoy agotada”

10/06/2014

11/06/2014

No

“Sigo un poco dolorida por lo de ayer”

12/06/2014

No

(no verbal)

13/06/2014

No

“Estoy intentando ver la película” (se durmió a los 15 minutos)

16/06/2014

No

“Estoy demasiado borracha y he bebido demasiado”

18/06/2014

No

“No voy a tener tiempo para ducharme y llegar a tiempo para cenar.” (llegamos 20 minutos antes)

19/06/2014

No

“Acabo de llegar del gimnasio, estoy asquerosa” (no se duchó hasta la mañana siguiente)

20/06/2014

No

(no verbal)

21/06/2014

No

“Tengo que levantarme temprano”

22/06/2014

No

(no verbal)

27/06/2014

29/06/2014

No

“Estás demasiado borracho”

30/06/2014

No

“Me siento asquerosa”

01/07/2014

No

“No me siento bien, he comido demasiado”

03/07/2014

No

“Estoy sudada, asquerosa y cansada”

04/07/2014

No

(no verbal)

05/07/2014

No

“Creo que me estoy poniendo mala”

06/07/2014

No

“Todavía no me siento al 100%”

10/07/2014

No

“Necesito una ducha, me siento asquerosa”

11/07/2014

No

“Estoy muy cansada”

12/07/2014

13/07/2014

No

“No”

14/07/2014

No

(no verbal)

16/07/2014

No

“Estoy viendo este programa y no me quiero perder nada”

 

A pesar de que muchos podríamos creer que las #SexSpreadsheets son inofensivas, incluso que tienen gracia, tonterías de Internet, la motivación que tienen detrás muestra una pauta de comportamiento masculino patológico mucho más profunda. Los casos de violencia de género en EE.UU. son alarmantemente frecuentes, y los agresores a menudo muestran una actitud de tener derecho sobre sus compañeras muy similar. Que el tío de la hoja de cálculo afirme estar casado con su pareja no cambia la ecuación: una de cada cuatro mujeres estadounidenses van a afrontar violencia de género durante su vida, y una tercera parte de esos casos incluye violación marital.

Seamos claros: los machotes de las hojas de cálculo no son violadores. Pero se están haciendo eco de (o, al menos, quitando importancia a) la misma clase de discurso que se usa para legitimar varias formas de agresión. Pretender tener derecho a los cuerpos de las mujeres es un paso en el ciclo del abuso. Por ejemplo, tenemos al asesino de Santa Bárbara, que empezó un tiroteo para “castigar” a cada chica que “nunca se había sentido atraída” por él. O los autodenominados “artistas de la seducción”, que proclaman que la violencia contra las mujeres podría evitarse si los hombres aprendieran a seducir mujeres adecuadamente. En ambos casos el mensaje es siempre el mismo: los hombres necesitan y, más importante, merecen sexo, principalmente porque son hombres. Las mujeres que detienen sus avances (sean de su novio, de su esposo o del tío que acaban de conocer en una fiesta) son tachadas de mojigatas y zorras. Mientras tanto, jueces, periodistas y políticos culpan a las mujeres que declaran haber sido violadas.

La cantidad de falsedades que no deja de expandirse nos ha llevado a crear este diagrama de flujo que puede ayudar a aclarar cualquier duda sobre cuándo las mujeres le deben sexo a alguien.

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“Una víctima se venga de su violador prendiéndole fuego”

(Fuente: comentarios en Tumblr de una noticia con el titular “Una víctima se venga de su violador prendiéndole fuego”)

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Traducción

Titular: “Una víctima se venga de su violador prendiéndole fuego”
Rabbitsnwolves: “Bueno, se lo estaba buscando, vistiéndose con ropa tan inflamable”
Sageruto: “Si no quería que le prendieran fuego, que se hubiera quedado en casa”
Electricalivia: “Probablemente había estado bebiendo esa noche. El alcohol te hace susceptible al fuego”
Trasngalacticwanderer: “Si es un incendio de verdad, el cuerpo del hombre tiene maneras de protegerse a sí mismo”
Beefrank: “Dios. Internet, te amo”
Quiyst: “¿Por qué no se paró, se tiró al suelo y rodó? Tendría que haberse parado, tirarse al suelo y rodar. Seguro que en el fondo lo quería”
Hookersofcake: “Si leéis el artículo, hay testigos que le vieron comprar un mechero ese día. El tío seguramente se prendió fuego a sí mismo y luego mintió. Típico”
Lioar: “Debería haberse relajado y disfrutado. Después de todo, solo era un poco de leña abrazándole”
Jayneausten: “Deberíamos empezar a educar a la gente para que lleven ropa ignífuga y lleven siempre extintores encima. Es por su propia seguridad”

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