¿Qué es una agresión sexual?

¿En qué consiste la violación, la agresión sexual y el abuso sexual?

Los culpables de la violación

Las agresiones sexuales tienen siempre un único culpable: el agresor. Si has sido víctima de violencia sexual, debes saber que no tienes ningún motivo para sentirte culpable. Una violación, acoso o abuso jamás se justifica por tu estilo de vida, estado civil, relación con el agresor, ropa, actitud ni ningún otro motivo.

En nuestra sociedad todavía persiste el mito de que ante la provocación sexual, un hombre no se puede resistir. En realidad, la violación es un crimen complejo, motivado más por el poder y el control que por el deseo sexual. Los violadores no son buenas personas que han sido provocadas más allá de su resistencia, sino criminales con un elevado índice de reincidencia.

Cualquiera puede ser víctima de una agresión sexual, no sólo las mujeres atractivas, sino también niños, ancianas e incluso hombres. En la mayoría de los casos la víctima conocía previamente al agresor, y éste había planeado la violación antes de cometerla.

Recuerda: una violación jamás es culpa de la víctima. La única forma de evitar que el agresor quede impune y siga abusando de otras personas es denunciar.

El problema de la violencia sexual

Cualquier persona puede ser víctima de una agresión sexual, por eso es muy importante que todos sepamos cómo actuar ante ellas. Sin embargo, algunos colectivos son especialmente vulnerables: adolescentes y mujeres jóvenes, personas con discapacidades, pobres y sin techo, trabajadores del sexo e inmigrantes. De la misma manera, el riesgo de ser víctima de violencia sexual varía entre los diferentes países: por ejemplo, un 40% de las mujeres sudafricanas refieren que su primera experiencia sexual fue una violación*. También es especialmente frecuente la violación como arma de guerra o tortura.

Según fuentes oficiales, en España se denuncia una media de más de 6.500 casos de violencia sexual al año, esto es, 18 denuncias al día. Sin embargo, este dato es sólo la punta del iceberg: la violación es el crimen violento menos denunciado. Aunque no es fácil obtener cifras exactas, los estudios en otros países occidentales en la actualidad indican que entre un 60 y un 90% de las agresiones sexuales no son denunciadas.

La violencia sexual tiene un enorme coste social y económico y causa problemas físicos, psicológicos, sexuales y reproductivos en la víctima y su entorno. La estrategia más eficaz es la prevención mediante la formación en materia de igualdad y la implantación de políticas que protejan a las víctimas de violencia sexual.

*Datos de la OMS

¿Qué es la violencia sexual?

Mucha gente todavía cree que sólo se puede hablar de agresión sexual cuando hay penetración, el agresor usa la fuerza física y la víctima se resiste activamente. En realidad, el problema de la violencia sexual es mucho más complejo.

La Organización Mundial de la Salud define la violencia sexual como “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito”. Por tanto:

  • No es necesario que haya penetración. Cualquier acto sexual no deseado constituye violencia sexual.

  • Se da violencia sexual siempre que la víctima no puede tomar una decisión libre. Si no puede dar su consentimiento (por ejemplo, por estar inconsciente o bajo los efectos del alcohol) o si el agresor le presiona, amenaza o engaña para obtenerlo, la víctima no puede ejercer su libertad sexual.

  • La violencia sexual es independiente de la relación entre la víctima y el agresor, incluso en el seno del matrimonio. La libertad sexual de una persona incluye decidir si quiere tener relaciones con su pareja o no.

  • Dentro de la definición de violencia sexual se incluyen los delitos de agresión sexual, violación, abuso sexual y acoso sexual, así como los intentos de cometer estos delitos, aunque no hayan sido consumados.

En resumen: tu libertad sexual te da derecho a decidir sobre tu sexualidad en todo momento. Si alguien intenta arrebatarte ese derecho, por la fuerza o mediante coacción, está atentando contra tu libertad sexual y cometiendo un delito. Tu mejor defensa en este caso es denunciar.

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